Recuerdan a Jaime García Terres a 20 años de su muerte

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MÉXICO, 22 DE ABRIL (CÍRCULO DIGITAL).- Como un extraordinario titulador de libros, editor, el poeta de los reinos combatientes y las manchas del Sol, pero sobre todo, como un personaje que tenía gran curiosidad por los temas más diversos e inesperados, recordó Juan Villoro a Jaime García Terres (1924-1996).

Durante una mesa-homenaje celebrada en el Foro Polivante de la Biblioteca México en la Plaza de la Ciudadela, Villoro, acompañado de Germán Montalvo, Jaime Moreno Villarreal y Rafael Vargas, recordó con cariño la labor del también diplomático, ensayista y cronista, en su 20 aniversario luctuoso.

El autor de obras como “El libro salvaje” indicó que García Terres fue uno de los más distinguidos difusores de la cultura que hayan laborado en el sector público mexicano en el siglo XX, fue un personaje que se interesaba en diversas áreas tanto de política como de cultura.

“Recordemos su trayectoria, la cual tuvo que ver con ese afán de que la voz debe circular, por ello, tuvo que ver con muchos de sus proyectos editoriales, recordemos sus 10 años al frente de la Revista de la Universidad, su trabajo como editor en el Fondo de Cultura Económica y como custodio de esta biblioteca de la cual se ocupó tuviera su propia revista”, expresó.

Villoro también destacó la gran capacidad de García Terres para articular talentos, al tiempo que lo recordó también, como un hombre que le encantaba leer diversas revistas.

“En ocasiones le pedíamos algunas y me sorprendía mucho, porque si la revista tenía crucrigramas, todos estaban resueltos, sabía de todo; del chisme cinematográfico, del mundo literario, de etimologías, de cosas científicas”, comentó.

En su oportunidad, Germán Montalvo, Jaime Moreno Villarreal y Rafael Vargas recordaron al homenajeado por la calidad y cantidad de actividades que realizó en el Instituto Nacional de Bellas Artes, la Universidad Nacional Autónoma de México, la Secretaría de Relaciones Exteriores, el Fondo de Cultura Económica y en la Biblioteca de México, donde dejó una huella muy profunda que perdurará por mucho tiempo.

Para Rafael Vargas, antes que como funcionario García Terrés se pensó siempre como poeta, sin embargo, fue un funcionario fuera de lo común porque era una persona extraordinariamente sensible y educada, capaz de leer en seis idiomas y hablar por lo menos cuatro, con intereses que abarcaban de la historia antigua a la ciencia contemporánea.

Indicó que la de García Terrés no es una poesía fácilmente agradable o accesible, no apela a la complicidad inmediata sino a la comprensión, es un diálogo en voz baja, poblado de pausas y silencios, cuyas escasas frases requieren una atención tan concentrada como la de la voz que las emite.

“Y a diferencia de la poesía más comúnmente gustada, la de García Terrer tiene un aire de larga cavilación desencantada acerca del mundo y de nuestra condición”, concluyó.

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