“Brexit” despertó en la Unión Europea necesidad de reformas

BRUSELAS, 15 de septiembre, (AGENCIAS / CÍRCULO DIGITAL).- Por Márcia Bizzotto. La decisión de Reino Unido de salir de la Unión Europea (UE) convenció a los líderes de la mancomunidad de la necesidad de repensar el proyecto común para acercarlo a los ciudadanos y evitar un colapso total.

El deseo de desmontar las imposiciones de Bruselas y frenar la inmigración, así como la falta de confianza en Unión Europea, fueron parte de los motivos que llevaron a 52 por ciento de los electores británicos a optar por el “Brexit”, el pasado 23 de junio, según coinciden analistas.

También alimentan los argumentos de partidos populistas y euroescépticos en Francia, Austria, Holanda, Italia y Dinamarca, que reclaman igual derecho de someter al voto popular la permanencia de sus países en la UE.

Una encuesta publicada a principios de junio por el instituto estadunidense Pew Research indicó que 47 por ciento de los europeos tiene una visión desfavorable de la Unión Europea.

“El resultado del referendo británico refleja la actual crisis de la democracia y un sentimiento de rechazo al ´establishment´”, afirmó el jefe ejecutivo del centro de reflexión European Police Center, Fabian Zuleeg, en diálogo con Notimex.

“Los ciudadanos sienten que están siendo ignorados por los políticos y que no se están teniendo en cuenta sus verdaderos problemas”, explicó.

Enfrentado a esta constatación, el presidente del Consejo Europeo (CE), Donald Tusk, convocó los gobernantes de los 27 países que permanecen en la UE a una cumbre en Bratislava (Eslovaquia), este viernes 16 de septiembre para “iniciar una reflexión más amplia sobre el futuro” de la mancomunidad.

Una de las ideas que se analizarán es la de permitir que la UE evolucione en dos velocidades, a fin de complacer las diferentes ambiciones de sus integrantes.

Giles Merritt, secretario general del grupo de reflexión Friends of Europe, habla de “círculos concéntricos”, cuyo corazón estaría formado por las economías más fuertes de la zona del euro, como Alemania y Francia, unidas por una mayor integración financiera.

Un segundo círculo integraría los miembros más débiles de la zona euro (Grecia, Portugal, España) y algunos países escandinavos que no hacen parte de la unión monetaria, pero disfrutan de una fuerte economía.

“El siguiente círculo concéntrico podría consistir de países cuyos gobiernos plantean desafíos políticos, más que económicos”, sugiere Merritt, citando a Polonia, Hungría y República Checa, miembros del llamado Grupo de Visegrado, junto con Eslovaquia, que ejerce la Presidencia semestral de la UE en la actualidad.

“Países donde la libertad de expresión está en riesgo y el pluralismo político amenazado podrían ser ´reclasificados´ como una señal a sus electores”, añadió el analista.

Merritt admite que los cambios supondrían “abandonar la visión de los padres fundadores (de la UE) de perfecta igualdad entre los países miembros, independiente de su talla o influencia”.

No obstante, acredita que sólo reformas “atrevidas y llamativas” serán capaces de evitar que los electores europeos se decanten por los partidos euroescépticos.

Otra posibilidad sobre la mesa es convertir la designación del presidente de la Comisión Europea y de los comisarios, que tienen rango de ministros, en un proceso electoral directo.

En la actualidad, esos altos funcionarios son nombrados por los gobiernos nacionales, lo que es visto por muchos ciudadanos como una ilegitimidad democrática.

Por su parte, el Grupo de Visegrado presentará en Bratislava una propuesta para dar más peso al Consejo Europeo, donde están representados los gobiernos nacionales, en detrimento de la CE.

Contrarios a la actual gestión europea de la crisis de refugiados, los miembros del grupo también abogarán por el refuerzo de las fronteras exteriores de la UE y de la lucha contra el terrorismo, además de la creación de un ejército europeo.

“La UE debe cambiar rápidamente, no por la salida de Reino Unido, sino porque el proyecto europeo necesita un apoyo mucho mayor de parte de sus ciudadanos. Debe ser menos burocrática y más sensible a la diversidad que representan los 27”, defendió recientemente el primer ministro checo Bohuslav Sobotka.

El primer ministro francés Manuel Valls coincide en que es urgente “refundar una nueva Europa oyendo al pueblo”.

“No podemos continuar como antes. El riesgo es un desplazamiento puro y simple de Europa. Y deshacer Europa es, para nuestras naciones, debilitarse considerablemente”, sostuvo Valls tras el referendo británico.