Las violaciones a los derechos humanos se incuban en la ausencia o debilidad de las instituciones: Gil Zuarth

● No escondemos nuestros problemas debajo del tapete, porque en nuestra pluralidad democrática ya nadie tiene el control de la escobilla. No somos un Estado fallido, ni merecemos ser vistos o tratados como tal: Gil Zuarth
● Proteger y garantizar los derechos humanos significa construir instituciones y hacer también que las instituciones funcionen correctamente: Presidente del Senado

CIUDAD DE MÉXICO, 22 de agosto, (MENSAJE POLÍTICO / CÍRCULO DIGITAL).—El Presidente de la Mesa Directiva del Senado de la República, Roberto Gil Zuarth afirmó que en el corto plazo se debe abordar un proyecto de modernización de las instituciones para aumentar la capacidad de respuesta del Estado; la eficacia restaurativa de su intervención en las relaciones sociales y su legitimidad para aplicar la ley y gestionar los conflictos.

Durante el inicio del 55 Periodo Extraordinario de Sesiones de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, celebrado en las instalaciones de la Suprema Corte de Justicia de la Nación aseguró que para México hay grandes desafíos en materia de derechos humanos que se deben atender.

“No hemos extirpado aún a la tortura como método de investigación; los desplazamientos como forma ominosa de coacción; la violación al debido proceso como remedio a la negligencia, la corrupción o la ineficacia de los agentes del Estado; las agresiones a periodistas como gatillo para silenciar la libertad de expresión; la discriminación y la exclusión como nuevas manifestaciones de la intolerancia y de la desigualdad”, dijo.

Gil Zuarth destacó que tenemos instituciones que velan por los derechos humanos desde un régimen de autonomía e independencia y que están bajo el escrutinio, la exigencia y el repudio social sobre las violaciones a los derechos humanos.

“México ha cambiado notablemente en los últimos años y ha cambiado para bien. Pero también es cierto que tenemos grandes desafíos. No hemos erradicado las prácticas culturales, los abusos y los contra-incentivos que persisten a pesar de todos estos avances”, dijo.

El senador afirmó que “proteger y garantizar los derechos humanos significa construir instituciones y hacer también que las instituciones funcionen correctamente. En la ausencia o debilidad de las instituciones, se incuban las violaciones a los derechos humanos”.

Y aseguró que “la perspectiva del yo, puede servir para racionalizar e imparcializar lo que se impone a otros. El yo es un modo de activar nuestras intuiciones sobre lo justo y sobre lo injusto. Hoy, podríamos agregar aquella noble lección, que los verbos de los derechos humanos se conjugan necesariamente en todas las formas del singular y en todas las formas del plural. Es el yo en el rostro de los otros, y los otros en las prioridades del yo”.

En suma, dijo el senador, es “el lenguaje incluyente de todos, nuestra forma jurídica e institucional de decirles a los demás que nos importan”.

Gil Zuarth afirmó que México es un país con muchos y muy complejos problemas, pero también es una nación que los enfrenta desde la pluralidad democrática y desde las instituciones.

“No escondemos nuestros problemas debajo del tapete, porque en nuestra pluralidad democrática ya nadie tiene el control de la escobilla. No somos un Estado fallido, ni merecemos ser vistos o tratados como tal. Somos una sociedad trabajando para salir adelante, para alcanzar mayores grados de prosperidad, de justicia y de libertad”.

El Presidente del Senado propuso 10 puntos prioritarios en torno a garantizar los derechos humanos:

Primero: Desmantelar los instrumentos de excepción como el arraigo, que es incompatible con un diseño de seguridad basado en los derechos.

Segundo: Dotar a las Fuerzas Armadas de un estatuto jurídico que norme claramente su participación en tareas de seguridad pública orientadas a generar capacidades institucionales civiles, sobre todo a nivel local.

Tercero: Regular la fuerza coactiva del Estado, de la fuerza pública. Se requieren también pedagogías que orienten la discreción de los agentes del Estado, reglas de modulación situacional, mecanismos de transparencia y de rendición de cuentas, tramos claros de responsabilidad política y operativa.

Cuarto: Legislar sobre tortura y otros tratos crueles y degradantes, para que efectivamente la tortura deje de ser técnica de investigación; pero también para evitar que sea utilizada como recurso para evadir la responsabilidad penal.

Quinto: Fortalecer las instituciones de protección de los derechos de las víctimas de los delitos y de las violaciones a derechos humanos, mayor equilibrio procesal, acompañamiento resiliente de todas las autoridades, eficiente focalización de los recursos, efectiva restauración de la convivencia.

Sexto: Revisar el actual régimen de atracciones caso por caso de agresiones a periodistas y sustituirlo por un sistema de corresponsabilidades nacionales en la prevención, persecución y castigo a los que victiman a personas con el fin de lastimar la libertad de expresión y el derecho a la información de los mexicanos.

Séptimo: Renovar nuestros mecanismos de tutela de los derechos humanos, para hacerlos accesibles a la gran mayoría y avanzar hacia la Fiscalía General de la Nación para mejorar la funcionalidad del nuevo modelo de justicia penal y reducir la impunidad. Necesitamos una fiscalía base cero.

Octavo: Reformar el Sistema Nacional de Seguridad Pública para mejorar la coordinación, inducir la responsabilidad local y castigar a los que no quieren o no pueden hacer su trabajo por complicidad o negligencia.

Noveno: Articular en un sistema nacional con altas dosis de participación y escrutinio ciudadano para situar en el máximo nivel de las prioridades nacionales el combate a la impunidad y la protección de los derechos humanos.

 

 

 

Décimo: Incorporar a nuestro ordenamiento la figura de leyes de armonización de derechos humanos para desdoblar los contenidos normativos internacionales en nuestro derecho interno y con el fin de que su desarrotadlo y expansión sea una auténtica política de Estado.

Finalmente dijo que es necesario incorporar la figura de leyes de armonización de derechos humanos para desdoblar los contenidos normativos internacionales en nuestro derecho interno y con el fin de que su desarrollo y expansión sea una auténtica política de Estado.

En el evento participaron el Ministro Luis María Aguilar Morales, Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Roberto Caldas, Juez Presidente de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, Miguel Ángel Osorio Chong, Secretario de Gobernación, Arely Gómez González, Procuradora General de la República, entre otros.