Cámara de Diputados festeja 80 Aniversario de la Biblioteca del Honorable Congreso de la Unión

CIUDAD DE MÉXICO, 17 de agosto, (POLITIQUERIAS / CÍRCULO DIGITAL).- Los presidentes de la Mesa Directiva y de la Junta de Coordinación Política, Jesús Zambrano Grijalva y César Camacho, encabezaron el festejo por el 80 Aniversario de la creación de la Biblioteca del Honorable Congreso de la Unión, donde develaron una placa conmemorativa en honor a este recinto.

En representación de la Cámara de Diputados, signaron un Convenio con el director general del Fideicomiso del Centro Histórico de la Ciudad de México, José Mariano Leyva Pérez Gay, para establecer la participación de la Biblioteca del Congreso de la Unión en el proyecto “Gran Biblioteca del Centro Histórico”.

En su intervención, el diputado Zambrano Grijalva dijo que los innumerables y valiosos libros y volúmenes que guarda la Biblioteca son testimonios evidentes de nuestra gran riqueza histórica y cultural, por lo que “a todos nos corresponde preservarla y fomentarla, pero también nos compromete a atender sus necesidades, para que sus servicios sean siempre del mejor nivel y calidad para sus visitantes y usuarios”.

“Las bibliotecas a lo largo de la historia han jugado un papel fundamental, ya que constituyen una fuente indispensable para obtener información y conocimientos que se van transmitiendo de generación en generación, y que nos permiten fortalecer el desarrollo cultural de toda la sociedad”, afirmó.

Destacó que de acuerdo con el artículo 54 de la Ley General de Transparencia y Acceso a la Información Pública, las instituciones bibliotecarias tienen ahora la atribución de promover la instalación de módulos de información pública, que faciliten el ejercicio del derecho de acceso a la información y la consulta, derivada de las obligaciones de transparencia.

Esta ley, acotó, prevé el desarrollo de programas para la asesoría y orientación de los usuarios en el ejercicio y aprovechamiento del derecho de acceso a la información por parte de bibliotecas públicas, universitarias, gubernamentales y especializadas y, desde luego, nuestra Biblioteca del Congreso de la Unión “no se puede ni se debe quedar atrás”.

Las bibliotecas, subrayó, son un espacio vital que nos permiten acercarnos a todo tipo de literatura que nos ofrecen como acervo cultural y que han dejado plasmado; a través de sus obras, destacados autores, de instituciones de diversa índole, para el disfrute de esos conocimientos de las generaciones venideras y al servicio de cualquier usuario.

Éste, continuó Zambrano Grijalva, fue justamente el espíritu que motivó al diputado Carlos A. Calderón, durante la XXXVI Legislatura, a presentar en septiembre de 1935, el Proyecto de Acuerdo para que la Biblioteca de la honorable Cámara de Diputados fuera puesta al servicio del público en bien de la cultura popular.

“Es así como la Biblioteca del Honorable Congreso de la Unión se inauguró el 4 de septiembre de 1936, con la característica de ser pública y en el devenir de su historia la han hecho, además, biblioteca universitaria, especializada y parlamentaria”, enfatizó.

Mencionó que en el festejo de los primeros 80 años de la Biblioteca del Congreso, se presenta la oportunidad de gratitud y reconocimiento a las bibliotecas de las cinco naciones que, en 1936, donaron acervos a este recinto. “Nuestra gratitud a quienes contribuyeron en este propósito”.

En ese sentido, subrayó, el día de hoy será la firma protocolaria de un importante convenio entre la Cámara de Diputados y el Fideicomiso del Centro Histórico para la formación de la “Gran Biblioteca del Centro Histórico”.

El legislador agradeció y felicitó a las y los servidores públicos que trabajaron o trabajan en la Biblioteca del Congreso. “Sus responsabilidades y tareas son muy valiosas para todas y todos los legisladores, y para las y los usuarios, a quienes atienden con esmero y eficiencia”.

El diputado César Camacho dijo que una biblioteca es expresión de la delgada línea entre la civilización y la barbarie. “Los mexicanos hemos optado por la civilización y ésta sólo puede tener lugar en un sitio donde impera el estado de Derecho”.

Precisó que los grandes parlamentos del mundo cuentan con importantes bibliotecas y “el nuestro no es la excepción. Legislar no sólo requiere una gran sensibilidad social, sino también demanda estudio, estudio cuidadoso y perseverante y mucha lectura para descubrir y redescubrir mundos ignotos. Por ello, para seguir legislando a favor de México, mantengamos una actitud dispuesta, interminable, a seguir aprendiendo”.

Resaltó que la celebración a la Biblioteca del Congreso es dar un paso adelante a favor de la cultura. “De una cultura que no puede ni debe ser oficial ni oficialista, porque los generadores de cultura, escrita o digital, son las y los mexicanos libres, que lo único que requieren del sector público, del gobierno, es respeto y respaldo”.

Mencionó que, en una biblioteca, el conocimiento y las ideas se atesoran y se multiplican. “Por ello, siempre podemos invertir en ellas. Esa inversión genera dividendos en conocimiento, en la posibilidad de mejorar como persona y así contribuir al bienestar de la comunidad”.

El legislador señaló que “nos resulta estimulante, a quienes integramos la sexagésima tercera Legislatura, a mantener el compromiso firme e ineludible con el fortalecimiento físico, pero sobre todo operativo, de esta gran biblioteca que no es de la Cámara, es del Congreso de la Unión”.

Resaltó que una vez que inicie el Periodo Ordinario de Sesiones, los diputados analizarán reformas relacionadas con transparencia y rendición de cuentas, que tienen que ver con la Ley General de Protección de Datos Personales en Posesión de Sujetos Obligados, que llegó a la Cámara el 28 de abril de este año, y la Ley General de Archivos, que se encuentra en el Senado de la República.

“Más temprano que tarde habrá de estar en el seno de nuestra Cámara, la cual, una vez que se discuta y se enriquezca, habremos de aprobarla para completar esta triada normativa a favor de la transparencia y la rendición de cuentas, tareas íntimamente vinculadas a la protección de datos personales y a los archivos que son asuntos familiares para cualquier biblioteca”, expresó.

Precisó que, a propósito de la conmemoración del Centenario de la Constitución de 1917, se dio paso a un intenso programa editorial, que se sumará al acervo de la Biblioteca del Congreso.

El parlamentario recordó que este recinto formó parte del Convento de las Hermanas Clarisas, que con las leyes de Reforma se clausuró y expropió en 1859. Para 1861, se convirtió en las oficinas de la Dirección General de Beneficencia; más tarde en cuartel y después en observatorio astronómico. A principios del siglo XX, pasó a manos del general Manuel González, periodo en donde se utilizó para almacenar archivos legislativos.

“Me sumo a la felicitación merecida de todo el personal de esta biblioteca que, de manera fiel y más allá del cumplimiento de un deber jurídico, han hecho de su trabajo una oportunidad vocacional de servir a la comunidad”, concluyó.

Juan Carlos Delgadillo Salas, secretario de Servicios Parlamentarios de la Cámara de Diputados, señaló que la biblioteca fue creada en atención a una iniciativa presentada en 1935, la cual solicitaba que ésta se hiciera pública e integrara el acervo de las dos cámaras y de la Contaduría Mayor de Hacienda, además de contar con una sección especializada en las tareas legislativas y crear una cultura de estudio y práctica del derecho en los legisladores de la nación.

Destacó que los registros existentes detallan que la Cámara de Diputados aportó 10 mil volúmenes y el Senado 4 mil; en tanto, la Contaduría Mayor de Hacienda un poco más de mil. Asimismo, se recibieron donaciones de las bibliotecas nacionales de Madrid y Paris, del Museo Británico, del Congreso de los Estados Unidos y de Estudios Americanos de Berlín, quienes aportaron más de 12 mil ejemplares.

“Al iniciar sus operaciones, la biblioteca contaba con 29 mil volúmenes, y 80 años después el acervo tiene más de 310 mil volúmenes, los cuales han sido alojados también en la Biblioteca de San Lázaro a partir de 1995”.

Puntualizó que el acervo agrupa antiguos e históricos ejemplares. Entre los más valiosos están la “Gramática”, de Antonio de Lebrija, de 1542, y “El melopeo y maestro”, propiedad de Sor Juana Inés de la Cruz.

Al evento que se llevó a cabo en las instalaciones del recinto ubicado en la calle de Tacuba, Centro Histórico, asistió el secretario general de la Cámara de Diputados, Mauricio Farah Gebara.

Asimismo, el ministro consejero de la Embajada de España en México, Emilio Vilanova Martínez-Frías, y la primera secretaria en Asuntos Políticos y Económicos de la Embajada del Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte en México, Caroline Louise Pritchard, a quienes se les entregó una réplica en miniatura de la placa conmemorativa, por donar acervos a la Biblioteca en 1936, año de su inauguración.