¿Quién se robó nuestro oro?

OPINIÓN

*FRANCISCO RODRÍGUEZ

De ser un tema sexy, la investigación sobre el destino del oro se ha convertido en un asunto morboso,‎ en vulgar parodia de carpa de barrio. Existen 4 mil millones de dólares en oro puro, que el gobiernito mexicano compró,  hoy hace cinco años, y que Agustín Carstens se comprometió a salvaguardar en su cochinito.

Nada menos que ochenta mil millones de pesos andan perdidos, extraviados. Bailando en la cuerda floja. Haciéndole al Wallenda. El saqueo no tiene límites. La codicia no sólo ‎no tiene fondo, sino que está desfondando a lo que insistimos todavía en llamar país.

‎La compra del oro, como lo hacen todos los afectados del «síndrome borderline«, se hizo para «resguardar las finanzas nacionales, ante la inminente subida del dólar», dijo El Tilín Carstens, en su momento. Hoy, que la cotización del oro está dejando atrás a la del dólar… ¡nuestro oro nada más no aparece! ¿Quién se llevó nuestro oro?

Lo cierto y lo tenebroso es que en este asunto estamos regresando a los episodios negros de la búsqueda del oro de Moctezuma, a la obsesión de los conquistadores por encontrar la ciudad perdida de «El Dorado», desde América del Sur hasta México, y a la novela del genial B. Traven sobre El tesoro de la Sierra Madre.

 

¿Escondido en algún paraíso fiscal europeo?

 

‎Si la vox populi tiene razón, lo que siempre es atinado cuando se enfoca a estos vulgares casos, ella afirma que el oro fue escondido por la pandilla de Vi(rey)garay en algún paraíso fiscal europeo, que bien puede ser Luxemburgo, Andorra, Liechtenstein o en cualquier sanatorio de esquizoides de las nevadas cumbres alemanas.

Donde sea, pero a estas alturas ya no es nuestro. Puede ser uno de los cochinitos que están engordando los financieros chichimecas para lanzarse a la conquista de «La Grande». Con eso de que ya andan contratando nuevos equipos de publirrelacionistas externos y registrando sus nombres como trademark, alimentan y atizan cualquier suspicacia.

«Piensa mal y acertarás». El refrán nunca falla, entre nosotros es casi un axioma matemático. Más en un país que ha extraviado la credibilidad y peor, como decía el gran poeta uruguayo Mario Benedetti, enPrimavera con una Esquina Rota… «estamos perdiendo la saludable costumbre de la esperanza».

 

Salinas: escandaloso remate de la minería nacional

 

La soberbia ciega siempre. El toro de lidia, «el más soberbio de los animales –decía con justicia don José Fuentes Mares– no pega una por soberbio, y cuando llega a pegarla lo matan de todos modos».

‎Antes, desde la Comisión de Fomento Minero, o la Secretaría de Energía, Minas e Industria Paraestatal, los Alfredo Elías Ayub, Leypen Garay, Luis de Pablo, Moisés Kolteniuk, Alonso Ancira, Liebano Sáenz, llamados con enorme tino por la raza cafetera cual Los sicarios macroeconomicos, llevaron a cabo operaciones que deben pasar por la justicia.

‎El salinismo-cordobismo se valió de las ambiciones de los sicarios, para llevar a cabo el escandaloso remate de la minería de oro y plata, en favor de empresas canadienses, estadunidenses y australianas. Se adueñaron de todo, por medio de operaciones elementales, de rancho.

Liébano Sáenz dirigió la entrega de 20 mil hectáreas de territorio jalisciense, la llamada Mina de El Barqueño, como ejemplo contumaz de la depredación impune, y lo que es peor, inmune. La que se había pensado sería la mejor defensa soberana contra el empuje del oro, acabó en manos de los que ahora son patrones del traidor Ernesto Zedillo.

 

El Chapo mandó a fundir barras de oro en Miami

 

‎La aguda inteligencia del emblemático Chapo Guzmán, antes de caer en las garras de los «bolseros» de Carlos Slim, rebasó las limitaciones cerebrales de los sicarios económicos del salinismo-cordobismo. Como ya es costumbre, el narco de talla mundial «les puso la plana».

Sucede que el dinero obtenido por la venta de «la merca» de metanfetaminas, cocaína, mariguana y heroína, con la ayuda de los agentes de la DEA y el FBI, en los estados de Illinois, Indiana, Kentucky, Georgia, Carolina del Norte y Ohio, entre muchos otros…

… fue canalizado a Miami para ser fundido en barras de oro sólido que se enviaban, con factura de compra, a una empresa mexicana, propiedad de los Parra-Pedroza, llamada «De México British Metal», de acuerdo a documentos que se guardan en la Corte Federal del Distrito de Chicago, en espera de la cantada extradición del de Badiraguato.

Ahora que ya se enseñaron las cartas los jefazos del Departamento de Estado, de la DEA y del FBI, entre otros truchimanes complicitados en la droga proveniente de México, y vieron la forma de zafarse, ya ordenaron que en unos meses, que pueden ser años, extraditen a El Chapo, para instruirlo previamente en sus declaraciones, como aquí, en el Índice Político lo comentamos usted y yo hace meses.

 

Son “negocios” autorizados desde la cúpula del poder

 

‎Los expertos indican lo que es lógico: una vez que el oro es fundido en barras metálicas, los orígenes de tales commodities, son extremadamente difíciles de rastrear. Una reforma a la legislación mexicana en el terreno bursátil, hizo más difíciles de rastrear las acciones al portador, que emite la Bolsa de Valores a sus «clientes».

‎Esta fascinación por el lavado más cómodo del dinero, convenció a El Chapo a convertirse en el mayor aportador de dinero para los entrambuliques que Slim, Zedillo y Córdoba Montoya realizan desde la oscuridad digital de las teclas electrónicas de la Bolsa mexica.

Y ahí no sólo paga intereses, sino por medio de truculentas operaciones durante 24 horas de reciclamiento en rollovers financieros de todos los continentes, en minutos se construyen fortunas inimaginables para cualquier mortal, ajeno a esos entrambuliques. Bajan y suben a su antojo y sin medida los precios de las acciones. Y ni quien diga «pío», pues todos están en el ajo. Todos ganan.

‎Hasta ahí, bien. Se trata de negocios «autorizados» desde la cúpula del poder, para los consentidos del sistemita. Requieren de organización, complicidades y tratos con agencias extranjeras de gran calado. Pueden hacerlo por el «prestigio» de rateros de polendas.

 

Es un asalto en despoblado, pistola en mano, a la Nación

 

No se puede juzgar con tal parsimonia el descarado saqueo del oro, cometido por la infame mancuerna chichimeca Carstens-Videgaray. El robo de ochenta mil millones de pesos en oro puro, es otra cosa, si se quiere, execrable, inmunda, hedionda. Es un asunto de asalto en despoblado, con pistola en mano.

Es un acto de barbarie, de codicia, de ambición económica sin pudor, ni recato, ni vergüenza alguna.

Es un ilícito punible, incluso con cualquier Código Penal de tercer talón, vigente hasta en la tierra de Peter Pan, la de Nunca Jamás. ¡Hasta el Capitán Garfio podría ser pasado a cuchillo!

‎Pero aquí pasa todo, y no pasa nada… hasta que pase. ¿No cree usted?

 

 

Índice Flamígero: Jocoso, don Miguel Ramírez, manda misiva desde Torreón. Coahuila: “Olga Medrano es el nombre de la joven jalisciense que resultó triunfadora en la Olimpiada Europea Femenil de Matemáticas. Cuando regresó de Rumania, país en donde se llevó a cabo este concurso, en México recibió múltiples invitaciones para homenajearla. En una de ellas su anfitrión fue un personaje que cuenta con estudios universitarios, o al menos eso es lo que él dice, por lo que Olga pensó que podía explayarse en el tema de las matemáticas. Esta es la brevísima conversación que mantuvieron. ‘(O).- ¿Sabía usted que en nuestra numeración hay una cantidad infinita de números primos? (A) -¿Números primos?, no me digas que en las matemáticas también hay lazos familiares. (O).- Olvídelo, olvídelo. Algo que se me hizo facilísimo fue el manejo del interés simple y del interés compuesto. (A).- En donde yo soy muy diestro es en el conflicto de interés, para que no me acusen de ello. (O).- ¿Qué dijo? (A).- Nada, ahora olvídalo tú. (O).- Todavía recuerdo cómo quedé fascinada cuando el maestro me demostró el Teorema del Coseno. (A).- Nunca he oído hablar de él, pero dime una cosa, ¿una mujer puede enfermarse de cáncer de coseno?’ Después de oír esto, Olga se dio cuenta que su anfitrión es un caso perdido y se salió de donde estaba pero alcanzó a decir: ‘por eso estamos como estamos, nunca volveré a venir a Los Pinos.’”