Cautiva Orquesta Sinfónica Nacional con “Carmina Burana”

MÉXICO, 23 DE ABRIL (CÍRCULO DIGITAL).- Varios minutos de aplausos coronaron la interpretación de la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN), dirigida por Carlos Miguel Prieto, el Coro del Teatro de Bellas Artes y la Schola Cantorum de México de “Carmina Burana”, de Carl Orff, anoche en la Sala Principal del Palacio de Bellas Artes.

Ante una sala llena, la agrupación contó con la participación de Asier Polo (violonchelo), Anabel de la Mora (soprano), Víctor Hernández (tenor) y Enrique Ángeles (barítono) para un concierto lleno de emotividad.

La presentación de la OSN formó parte de su Primera Temporada de Conciertos 2016 e inició con el estreno en México del “Concierto para violonchelo No. 2 Op. 50”, de Alberto Ginastera.

La pieza cuenta está estructurada en los movimientos “Metamorfosis di un tema”, “Scherzo fuggevole”, “Nottilucente” y “Cadenza e finale rustico”, en los que se cotó con la excelsa ejecución del violonchelista español Asier Polo.

La técnica y talento que posee el músico español se comprobó en el máximo recinto cultural del país, que junto con los músicos de la OSN interpretaron con tal calidad la pieza que no tuvieron otra opción que corresponder al público que exigió con sus aplausos un encore.

Luego del intermedio, la orquesta y los intérpretes del bel canto, así como el Coro del Teatro de Bellas Artes y la Schola Cantorum de México, deleitaron al público con “Carmina Burana”, una de las piezas más populares del repertorio musical del siglo XX.

Este reconocimiento lo prueban sus frecuentes apariciones en los programas sinfónicos y las más de 30 grabaciones que de la obra existen. Su popularidad, sin embargo, no le resta a “Carmina Burana” lo que de contradictorio y hasta cierto punto misterioso tiene.

Lo anterior, porque por ejemplo su clasificación puede caer en cantata dramática, cantata escénica u oratorio escénico, mientras que el compositor (Orff) la definió como canciones profanas para ser interpretadas por cantantes y coro con acompañamiento de instrumentos e imágenes.

Anoche, los músicos, coros y cantantes se compaginaron de tal forma que el público disfrutó y ovacionó por varios minutos al terminar la pieza, esperando también un encore, el último fragmento de la obra, cosa que no sucedió.