Salvador Elizondo es recordado a 10 años de su partida

0
11

MÉXICO, 18 DE ABRIL (CÍRCULO DIGITAL).- Entre anécdotas y recuerdos desenfadados fue recordado el escritor mexicano Salvador Elizondo (1932-2006), en una sesión donde su viuda Paulina Lavista y un par de ex alumnos hablaron, sobre todo, de su indudable vocación docente.

En la sesión organizada en ocasión de su décimo aniversario luctuoso, que se cumplió a finales de marzo pasado, el autor de “Farabeuf o crónica de un instante” se convirtió en el centro de la disertación que sostuvieron los escritores Adolfo Echeverría y Javier García Galiano.

Reunidos en el Palacio de Bellas Artes se habló de su modo de ser y “obsesiones”; por ejemplo, Lavista recordó fue una persona puntual y notablemente trabajadora, quien no aceptaba ningún trabajo que fuera a comprometer su escritura o “le quitara la pureza de su trabajo”.

Para el Premio Xavier Villaurrutia 1965, tenía que haber un método y un principio para todo.

También se refirió a su vocación como maestro; su obsesión con determinados temas que lo hacían agotar todas las fuentes posibles.

“Él era un gran lector, de una gran concentración, muy agudo y autodidacta… todo leía en sus idiomas originales. Sus maestros fueron los grandes escritores que él admiraba”, expuso la reconocida fotógrafa, quien lo consideró un formador de varias generaciones, pues fue maestro desde los 17 años.

Por su parte, el escritor Adolfo Echeverría recordó que al también traductor, dibujante y crítico literario no le gustaba que se tomaran apuntes en sus clases. “Con el tiempo entendí que en sus clases en un principio todos éramos oyentes frente a un maestro que daba cátedra”.

“Tenía a sus autores favoritos y como maestro acercó a sus alumnos a ‘autores raros’ o que no eran muy tratados en los ámbitos académicos o literarios, como Stéphane Mallarmé, abriendo las puertas hacía ellos.

En tanto que Javier García Galeano reveló que Salvador Elizondo es el escritor que más admira. “Sus clases son las más memorables que tomé, incluso se volvían legendarias, quienes fuimos a sus clases seguimos recordando anécdotas, su gran ingenio y otra gente que no estuvo en ellas siguen repitiendo las historias que se hicieron a partir de sus cursos”, compartió.

El novelista y cuentista lo recordó como una persona muy puntual, que en cada clase sacaba un cigarro delicado sin filtro, e iniciaba a hacer una especie de diálogo circunstancial, “que poco a poco se convertía en clase y que tenían que ver un poco con sus obsesiones”.

Salvador Elizondo abordó todos los géneros literarios, poesía, cuento, novela, teatro, ensayo, autobiografía, diario, cuaderno de escritura. Además de la creación literaria, estudió y practicó la pintura, como su primer impulso artístico.

El autor también incursionó en el cine, con la creación del filme experimental “Apocalipsis 1900” (1965). Editó dos de las revistas más emblemáticas para comprender el ambiente cultural de la década de los 60 “S.nob” y “Nuevo Cine”.

Conocedor de varias lenguas, tradujo al español textos del francés, inglés, alemán e italiano. Fue asesor de la Escuela de Escritores Mexicanos, profesor de la Universidad Nacional Autónoma de México, miembro de El Colegio Nacional y de la Academia Mexicana de la Lengua.

Comments are closed.