Falta profundizar en el teatro de Cervantes, advierte Alegría Martínez

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CIUDAD DE MÉXICO, 17 de abril, (PRIMERA FILA / CÍRCULO DIGITAL).–El teatro de Miguel de Cervantes Saavedra (1547-1616) no ha sido suficientemente valorado en su aportación al arte escénico mexicano, consideró la periodista y crítica de teatro Alegría Martínez, a propósito del 400 aniversario luctuoso del autor de “Don Quijote de la Mancha”.

“Es muy paradójico, escribió ‘El Quijote’, que es una novela, y de repente hay una versión musical del Quijote, que se titula ‘El hombre de la mancha’ y que toma todas las características del personaje y de alguna manera lo hace ligero a partir de la música y el baile y no requiere de parlamentos”, reflexionó Martínez.

En entrevista con Notimex, consideró “muy gracioso que no se piensa que fuera un personaje teatral y tampoco se piensa que Los Entremeses sean una obra de dramaturgia mayor, porque se presentaban entre los actos de una comedia”.

En realidad, consideró, lo que ocurre es que Cervantes hereda esa manera de hacer teatro de Lope de Rueda, quien hacía esos pasos pequeños, o bocadillos, que eran pequeñas escenas cómicas entre la obra.

Su objetivo era que la gente se relajara, que tomara aire y pudiera pensar en otra cosa y después volviera a integrarse a la puesta en escena como espectador, finalmente, lo que hace Cervantes a diferencia de Lope de Rueda es que empieza a hacer Los Entremeses que no son tan relajantes.

Porque en vez de divertir exclusivamente, él trata de reflexionar que haya un cambio en esta manera de presentar los conflictos de los personajes.

“Ahí empieza a tener peso su dramaturgia, él problema creo es que nosotros no estamos habituados a escuchar ni a reflexionar sobre los textos”, aseguró la crítica de teatro.

Por ejemplo, abundó, Cervantes que está en nuestro idioma y no necesita una traducción, pero algunos parlamentos son de doble o triple sentido, y al momento de tratar de saber que dijeron, ya llegaron otros parlamentos.

Sentada en un salón de la sede de la Compañía Nacional de Teatro cuyas paredes ostentan incontables placas conmemorativas de obras, opinó que como espectador “uno está acostumbrado a recibir algo digerido”.

“Creo que ahí es donde no hemos puesto la atención debida en Los Entremeses, pero además ocurre otra cosa, Los Entremeses llegan a nosotros de manera más amplia cuando Enrique Ruelas los llevó al Cervantino y los pone al servicio del pueblo de Guanajuato, sus habitantes, sus estudiantes y para que se acerquen a Cervantes”, afirmó.

“Y al maestro Ruelas lo relegan de alguna manera, él hace un trabajo muy arduo, de repente esos Entremeses van perdiendo ese interés y deja de estar impulsando ese trabajo”.

Los empiezan a representar grupos estudiantiles o de aficionados que lo que quieren es divertir y no se ponen a trabajar profundamente sobre la importancia, el peso del texto, el significado de los parlamentos, todo lo que tiene que ver con el planteamiento de Cervantes.

Miguel de Cervantes Saavedra y William Shakespeare, los dos fueron muy buenos, el tema es que Cervantes se quedó siempre con el pesar que él sentía de que no era poeta y eso era algo que quería hacer, como lo evidencia que de Los Entremeses, dos de ellos estén en verso y los demás en prosa.

En cambio, el don poético de Shakespeare (1564-1616) está en la escritura, en los sonetos y también en el fondo y en sus personajes, “me quedo con los dos”, aseveró.

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