El empedrado camino del Infierno mexicano

Análisis a Fondo

Francisco Gómez Maza

  • La clase política: la impostura de la democracia
  • Pero con qué facilidad prometen los políticos

El presidente José López Portillo aseguró que defendería al peso como un perro, y desde entonces el peso ha venido de picada en picada. Miguel de la Madrid prometió que acabaría con la corrupción y puso en marcha algo que, sólo de dientes para afuera, sonó a slogan mediático, como La Renovación Moral de la Sociedad; Carlos Salinas de Gortari prometió de todo y lo único que logró fue desmantelar al Estado (al gobierno), entregar al país a los empresarios privados y abrirle las puertas a los inversionistas extranjeros a través del Tratado de Libre Comercio de Norteamérica. Si hubiera tenido tiempo, entrega el palacio nacional y la residencia de Los Pinos y hasta la Basílica de Guadalupe; Ernesto Zedillo no tenía ya nada qué prometer, pero su gobierno fue un error grave de Salinas de Gortari, y lo único trascendente del politécnico fue entregar la presidencia al boquiflojo de Vicente Fox, quien prometió resolver el conflicto de Chiapas en 15 minutos y advertirle al Comandante Fidel Castro con aquel “comes y te vas”; Felipe Calderón, entre botellas como la canción, dijo que sería el presidente del empleo, pero no aclaró que del empleo de las armas para incendiar al país y declarar una guerra estúpida a los ejércitos bien pertrechados de las bandas de narcotraficantes, y poner en ridículo a las Fuerzas Armadas. Y Peña Nieto prometió de todo y al país se lo está llevando el demonio, mediante la violencia, los feminicidios, las desapariciones forzadas, las ejecuciones extrajudiciales, una corrupción galopante y La impunidad que se legitima en los juzgados orales.

No vaya a ser el diablo que gane la presidencia Andrés Manuel, porque también, como buen fundamentalista, no cumpla todo lo que ha prometido, y que en un país de transas es imposible de cumplir, como lo que acaba de asegurar: Erradicaré la corrupción y el «bandidaje oficial», , sin reparar que la corrupción y el bandidaje oficial son como la prostitución, los oficios más antiguos de la historia del mundo y nadie ha podido con ellos, porque las clases dominantes del PRI no quieren que se acaben, pues son los objetivos de sus luchas políticas. Ellos entran a la política para hacer negocios sucios, turbios, o claros, pero para enriquecerse a costa del Erario y a costa de sus relaciones con los magnates de la podredumbre. Y López, como le dice su principal publicista y promotor, el Clavillazo Enrique Ochoa Reza, debe dejar de prometer asuntos incumplibles, salvo que a los corruptos los cuelguen de altísimas plumas (grúas) como les hace los árabes, para que los demás corruptos aprendan y vean lo que les puede pasar si no dejan de meter la mano en bolsillos ajenos.

AMLO Afirma que, de llegar a la Presidencia, echará abajo la reforma educativa, cuando la reforma educativa ya está muerta y quienes se encargaron de matarla, por no saber ler, y no leer un libro, como la mayoría de los mexicanos, fueron Aurelio Nuño y su compinche, Enrique Pena.

Pero qué es un cambio real, querido Andrés. De veras ¿no es para garantizar puestos? Porque ya Gabriela Cuevas o el ex deportista éste, que es presidente municipal de Cuernavaca – perdón, ¿cómo se llama?- ya se está preparando para ser candidato de Morena a una diputación por lo menos. Y en Chiapas, hasta Manuel Velasco querría ser morenista, como su tribuno. Y así todos los que se van a Morena. Lo que quieren son huesos fáciles de roer. Ocurre lo mismo que en las filas panistas, de Ricardo Anaya, y más exageradamente en las filas de Enrique Peña Nieto, cuyo primer nombramiento fue para su tapadera, José Antonio Meade, quien también está prometiendo puras tonterías irrealizables en un país donde los corruptos son los que tienen la sartén por el mango.

Qué chingón, don López Obrador: “Al triunfar el movimiento, vamos a poner orden y terminar con la corrupción, se va a acabar con el bandidaje oficial. Se va a terminar la corrupción, no a disminuir, sino a erradicar”, expresó. Valgame la virgen. Si acaba con todo eso, corrupción y bandidaje, va a acabar con México. No va a quedar nada. ¿Verdad don Carlos Romero Deschamps’ ¿Verdad, Quique Clavillazo? ¿Verdad, señor Pena?

Por cierto, el nieto de la maestra Elba Esther va con líder de Morena. A través del Twitter, René Fujiwara Montelongo, aseguro que apoyará con toda su energía el proyecto del tabasqueño. “A pesar de mi cariño hacia Meade, debí tomar la «dolorosa» definición de ir con Morena.”, anunció Para el ex diputado federal por el Partido Nueva Alianza, “es más que evidente que (López Obrador) es la única opción que realmente representa una alternativa y es la última oportunidad que tiene México para retomar el rumbo de manera ordenada y pacífica”. Dios lo bendiga al chamaco y a todos los que creen en la partidocracia.

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