Venezolanos buscan en Colombia solucionar su crisis alimentaria

CARACAS, 26 de julio, (NOTIMEX / CÍRCULO DIGITAL).- Como si fuera una olla de presión a punto de explotar, miles de venezolanos buscan llegar a los pasos fronterizos con Colombia para cruzar al vecino país a conseguir los productos y las medicinas que escasean en el mercado interno y que les impiden cubrir sus necesidades alimenticias básicas, a un paso de la hambruna.

Desde las principales ciudades de los occidentales estados Táchira, Zulia y Apure se organizan viajes masivos en camiones para llegar a la fronteriza Ureña (850 kilómetros al suroeste de Caracas) y pasar, desde ahí, al municipio colombiano de Cúcuta.

El problema para estos venezolanos es que el principal cruce de frontera común, el Puente Internacional Simón Bolívar, está cerrado desde hace un año por orden del presidente Nicolás Maduro, quien tomó esa decisión “para combatir el contrabando y el crimen”.

De manera excepcional y debido a la presión de miles de ciudadanos que pedían a gritos abrir el paso a Colombia para abastecerse de mercancías en el vecino país, el gobierno aceptó abrir el paso hacia Cúcuta los pasados domingo 3 y 10 de julio, y de inmediato mareas humanas se trasladaron al vecino país.

En esos dos días, cruzaron a la ciudad colombiana más de 150 mil venezolanos a comprar productos básicos como aceite, huevos, carne, leche, harina y medicamentos que son insustituibles en su dieta diaria, pero la canciller de la nación vecina, Ángela María Holguín, descartó que haya más aperturas temporales.

“Estamos trabajando con la cancillería de Venezuela para abrir la frontera definitivamente”, enfatizó la diplomática, pero sin atreverse a dar una fecha, pese a lo cual miles de venezolanos de varias ciudades preparan viajes a la zona limítrofe para obtener los víveres para su subsistencia.

El diputado opositor Julio Borges señaló que las imágenes de miles y miles de venezolanos cruzando la frontera con Colombia para comprar alimentos y medicinas es «la confirmación gráfica del fracaso del socialismo del siglo XXI y de la crisis social que provocó”.

Los gobiernos del fallecido presidente Hugo Chávez (1999-2013) y el de su sucesor, Nicolás Maduro, “destruyeron nuestra economía y por consecuencia la calidad de vida de 30 millones de venezolanos”.

Maduro, quien ordenó cerrar la frontera en agosto de 2015, ahora ha dado instrucciones a su canciller Delcy Rodríguez para que negocie con su colega colombiana la reapertura de los pasos comunes, a fin de aliviar la presión social por la falta de alimentos en Venezuela.

“El presidente sabe que al reabrir la frontera cede a la presión de muchos miles de venezolanos que pueden cruzar a Colombia para abastecerse”, aseguró a Notimex el sociólogo y economista César Marcano.

Según el académico de la Universidad Central de Venezuela, con estas “válvulas de escape, Maduro busca sortear la situación en el país, que se ha vuelto extremadamente crítica”.

Quienes buscan cruzar a Colombia son venezolanos de la clase y medida y de las clases populares, que tienen que conseguir dólares en el mercado negro -a unos mil 100 bolívares por unidad- hasta en un 45 por ciento más altos que el tipo de cambio oficial más alto.

“Los ricos siguen comprando en Venezuela en el mercado negro, donde los productos cuestan hasta 10 veces más que su precio oficial controlado por el gobierno”, enfatizó Marcano.

Para el profesor de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), Froilán Barrios, “el ilegal decreto con el que Maduro decidió el cierre de la frontera ya saltó en mil pedazos por la presión social que produce el desabastecimiento de productos básicos”.

Aseguró que la tensión en la frontera colombo-venezolana se expresa también en la zona limítrofe con Brasil.

Dijo que en el intento de diálogo que exploran dirigentes del gobierno y de la opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD), con la medicación del expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero, el primer punto de la agenda debe ser el de la crisis alimentaria.

“Hay una situación de hambruna que se vive en pueblos y ciudades y esta es una realidad extrema que debe ser atendida con carácter de urgencia por quienes conformen cualquier instancia de diálogo”, sostuvo el académico y columnista del diario El Nacional.

Además de la crisis alimentaria, Venezuela vive una creciente presión política por las trabas que han puesto el gobierno y el Consejo Nacional Electoral (CNE) a un referendo revocatorio del mandato del presidente Maduro.

El presidente busca llevar el referendo al próximo año ya que, si lo pierde, su cargo sería ocupado por el vicepresidente en funciones, y en cambio si se realiza este año, y es derrotado, tendrían que convocarse nuevas elecciones.

Al cierre de fronteras en el estado del Táchira se sumaron después los de Zulia, Apure y Amazonas. La frontera entre Colombia y Venezuela es de dos mil 200 kilómetros.