Erdogan apoya reimplantación de la pena de muerte en Turquía

ANKARA, 26 de julio, (AMPRYT / CÍRCULO DIGITAL).- El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, reiteró su apoyo a la reintroducción de la pena de muerte en el país, al argumentar que el “pueblo la quiere” tras el fallido golpe de Estado del pasado 15 de julio.

“Si estamos en un Estado democrático, el pueblo es el que decide. ¿Y qué dice el pueblo hoy? Quiere que se vuelva a implementar la pena de muerte”, dijo Erdogan en una entrevista a la televisión pública alemana ARD desde el palacio presidencial en Ankara.

Después de la asonada militar, el mandatario turco había anunciado que apoyaría la reimplantación de la pena de muerte para castigar a los responsables, en el caso de que el Parlamento resuelva modificar la Constitución en ese sentido.

La Unión Europea (UE) ha advertido a Ankara que la implementación de la pena de muerte es incompatible con los principios comunitarios, por lo que su introducción llevaría a la interrupción de las negociaciones en curso para la adhesión de Turquía a la mancomunidad.

Respecto a esas advertencias, Erdogan respondió: “Sólo en Europa no hay pena de muerte. En casi todas partes la hay”.

No obstante, reconoció que no está en su poder decidir sobre este asunto, y que la autoridad competente es el Parlamento.

“No soy un rey. Solo soy un presidente de Estado. Ser un presidente fuerte no significa actuar en contra de la Constitución”, manifestó.

Asimismo, en su entrevista a la televisión alemana, retomada este martes por medios turcos, Erdogan defendió las masivas detenciones y despidos llevados a cabo en su país desde el fallido golpe militar.

Un total de 13 mil 165 personas han sido detenidas en relación a la asonada militar y unas 60 mil han sido suspendidas o despedidas de sus cargos, entre ellos soldados, policías, jueces, funcionarios y profesores.

El gobierno aspira a eliminar una “estructura paralela” que tuvo como objetivo derrocar a las actuales autoridades, aunque su principal meta política es lograr la extradición desde Estados Unidos del clérigo opositor Fethullah Gülen, al que Ankara acusa de ser el cerebro del intento de golpe de Estado.