Dice Caro Quintero que sólo «hacía unas ‘siembritas’ de marihuana»

CIUDAD DE MÉXICO, 24 de julio, (MENSAJE POLÍTICO / CÍRCULO DIGITAL).—Rafael Caro Quintero, considerado El Narco de Narcos por fuerzas de seguridad de México y Estados Unidos, se declara cordero ante al revista Proceso: «Lo único que busca es paz», dice el capo, quien niega rotundamente haber ordenado el homicidio de Enrique Camarena Salazar, el agente de la DEA (Drug Enforcement Administration), que desató su detención en 1985.

Según él, simplemente quiere dormir en su cama, convivir con su familia y sin sentir la persecución en cada esquina por las órdenes captura vigentes en su país y en el vecino, acusado de narcotráfico, muerte y violencia.

Precisamente tras abandonar la cárcel por un imperdonable descuido de la Procuraduría General de la República (PGR), y siempre según agencias antinarcóticos, se reincorporó a sus actividades delictivas.

Inclusive, a partir de la detención por tercera ocasión de su antiguo socio, Joaquín El Chapo Guzmán, ha decidido disputarle el mercado del narcotráfico y le mismísimo cártel de Sinaloa.

Para ello se ha aliado a otro cártel, el de los Beltrán Leyva, acérrimos rivales de El Chapo, cuya característica es la violencia, la corrupción y los asesinatos a mansalva.

En esa lucha no ha reparado en acciones, como esa de tomar la tierra de Guzmán Loera y llegar a asaltar la casa de la mamá del capo, María Consuelo Loera Pérez.

A su paso destruyeron casas e hicieron correr a cientos de familias que antaño eran amigos, protectores o al menos paisanos de delincuente ahora recluido en Ciudad Juárez, Chihuahua, a la espera de su deportación a Estados Unidos.

Allá lo esperan distintos procesos por el envío de mariguana y cocaína, muchas ejecuciones y el asesinato de Enrique Camarena Salazar, el agente de la DEA (Drug Enforcement Administration), que desató su detención en 1985.

Entonces fue localizado en Costa Rica como amante de Sara Cosío, hija de un político jalisciense llamado César Octavio Cosío Vidaurri y hermano de un es alcalde de Guadalajara y posteriormente gobernador de Jalisco.

Como todos los delincuentes, Caro Quintaro rechaza los señalamientos:

“No sé nada de la madre de El Chapo. No tengo problema con ningún cártel. A mí no me llama la atención ningún poder ni ninguna cantidad de dinero. Quiero paz, quiero vivir en paz, quiero que mi familia viva en paz. Dejé de ser narcotraficante. No quiero saber nada de cuestiones ilícitas. ¿Usted cree que yo tengo ganas de regresar a la cárcel después de estar 29 años preso? “ –dijo a Proceso.

En ese rechazo de culpas asegura que sí se entrevistó con Joaquín Guzmán Loera cuando andaba prófugo –huyó en julio de 015 y fue recapturado en enero de 2016-, pero asegura haber rechazado su invitación: «Le dije que no quería saber nada de cuestiones ilícitas».

Tampoco reconoce la existencia de grupos criminales, mejor conocidos como cárteles: «Mire, yo de cárteles y todo eso no me di cuenta hasta que estuve preso”.

En los años 1980, cuando fe detenido, “hacía unas siembritas de marihuana, nada más”.