Destacan Industriales bondades de las Zonas Económicas Especiales

CIUDAD DE MÉXICO, 12 de junio, (ESFERA EMPRESARIAL/ CÍRCULO DIGITAL).—La Ley de Zonas Económicas Especiales (ZEE) representa un paso en la dirección correcta, pues su virtud es que constituye una respuesta integral y de largo plazo para afrontar un desafío de gran magnitud, resaltaron industriales.

La Confederación de Cámaras Industriales (Concamin) considera que dicha Ley representa una magnífica oportunidad para impulsar el desarrollo en aquellas zonas donde es posible atraer empresas con procesos y productos de alto valor agregado.

Asimismo, a capitales nacionales y extranjeros dispuestos a impulsar el desarrollo de actividades no tradicionales, el aprovechamiento de nuevas tecnologías y la generación de productos competitivos para nuevos mercados.

Se aprovecharán las mejores prácticas internacionales con el propósito de crear las condiciones apropiadas para el desarrollo de cuatro puertos y diversas localidades que disponen de las bases para impulsar un estilo de desarrollo que rompa con el aislamiento y el rezago, refiere.

En su publicación “Radiografía de la economía y la industria mexicana” precisa que, contra lo que algunos sugieren, la instrumentación de las Zonas Económicas Especiales no equivale a poner a remate al país o a ciertas zonas del territorio.

Precisa que debe mantenerse una visión incluyente y sustentable de desarrollo económico y social, pues no se trata crear islas de crecimiento económico rodeadas de zonas precarias.

Será crucial la dotación de infraestructura adecuada, como asegurar la disponibilidad y la calidad de servicios de luz, agua, drenaje y gas natural, y se requerirán grandes esfuerzos para mejorar y construir carreteras, puertos, aeropuertos, parques industriales y tecnológicos y servicios urbanos.

En su opinión, es imprescindible dotar a los inversionistas de condiciones apropiadas de seguridad, ya que difícilmente habrá prosperidad en estas zonas si no se garantiza la integridad física y patrimonial de las personas y las empresas.

Apunta que se articulará el desarrollo de las zonas elegidas a partir de planes estratégicos integrales por región, con una visión de largo plazo según sus vocaciones productivas y con la activa participación de los tres órdenes de gobierno.

Aclara que la materialización de las Zonas Económicas Especiales supone ciertos desafíos que es preciso no perder de vista, como que se someterá a prueba la eficacia gubernamental para lograr la coordinación entre gobierno federal, estados y municipios.

Además, es indispensable ofrecer certidumbre y garantías de ejecución a cada uno de los programas y proyectos que darán forma a las ZEE, para enviar las señales correctas a los inversionistas privados.

En un ambiente económico de austeridad y restricciones presupuestales, la materialización de las ZEE tendrá que hallar las mejores fórmulas de coinversión pública-privada, para ofrecer a los inversionistas la infraestructura física y urbana indispensable para el arranque de los proyectos, en el menor tiempo posible y con la mayor eficiencia.

Las ZEE, continúa, deberán desarrollarse en áreas estratégicas que incorporen tecnología de punta, generen valor agregado en la producción de bienes y redes de aprovisionamiento que faciliten la integración de contenido nacional, pues de ello dependerá, en buena medida, su carácter incluyente en materia productiva.

Por último, la Concamin considera que deberán promover sectores económicos de acuerdo con las ventajas comparativas y la vocación productiva de esas localidades, y si bien la maquila debe formar parte de las actividades a desarrollar, lo deseable es que se impulse el desarrollo de procesos productivos más complejos.