Análisis a Fondo: La “Educación” del Joven Aurelio

OPINIÓN

*FRANCISCO GÓMEZ MAZA 

El sistema no educa, si acaso, si bien le va, instruye y mal

La que da el Estado, las religiones, la familia: mala educación

 

Hay una enorme distancia entre lo que hace la escuela pública y la particular, lo que hace la sociedad, las religiones, la familia: todas dicen que educan al ser humano desde que es niño.

Los maestros enseñan a aprender, son como ahorradores que guardan conocimientos, como monedas, en el cerebro del infante que viene siendo un cochinito, No enseñan para la libertad. No enseñan a dudar. No enseñan a cuestionarse. Y menos el Estado. Este enajena para controlar, enseña para crear legiones de individuos destinados a la servidumbre del propio Estado y de las clases dominantes.

La “educación” que proporciona el Estado, y también los particulares que más bien hacen negocio con la educación, es una “educación bancaria”. Alimentar el cerebro de conocimientos. Pero no enseñan a aprender, a dudar, sobre todo a dudar. Dice un viejo sabio que si eres maestro lo primero que tienes que enseñarles a tus alumnos es a dudar de lo que les enseñas. Si no lo hace así, estás creando monstruos debiluchos, dispuestos a la servidumbre, a la obediencia ciega a las autoridades, porque yo lo digo. Eso logran la mayoría de los padres: haz esto o aquello porque yo lo digo. No porque estés convencido de que lo tienes que hacer.

Educación, estimado joven Aurelio Nuño Mayer, es una palabra que viene del latín educare que significa guiar. GUIAR. ¿Sabe lo que significa guiar? Simplemente coordinar. Orientar. Quien aprende es el niño o el joven, Y no aprende los conocimientos que el maestro o los libros le dan. Aprende a aprenderlos en la vida diaria. Tambien educar tiene que ver con el latín educere, extraer, Y puede definirse como:

El proceso bidireccional mediante el cual se transmiten conocimientos, valores, costumbres y formas de actuar. La educación no sólo se produce a través de la palabra; está presente en todas nuestras acciones, sentimientos y actitudes.
El proceso de inculcación / asimilación cultural, moral y conductual. Así, a través de la educación las nuevas generaciones asimilan y aprenden los conocimientos, normas de conducta, modos de ser y formas de ver el mundo de generaciones anteriores.

Ese es el proceso educativo, que yo llamaría proceso informativo. Lo que la escuela y otras instituciones están dando es información. Pero no educan en sí mismas. La educación, buena o mala educación, se consolida en el seno del hogar, en las relaciones humanas, en las relaciones particulares con algún o algunos maestros, pero no con las instituciones. Estas no existen. Son entes fantasiosos, inexistentes.

La Secretaría de Educación Pública como tal es sólo un mecanismo burocrático que coordina el trabajo de los agentes dedicados a la enseñanza, a la instrucción de los jóvenes. Debería llamarse más realísticamente Secretaría de Instrucción Pública, como se llamó hace algunos años.

De ahí que cualquier reforma, llámese como se llame. En este caso “educativa”  (que no significa nada porque ya dijimos que lo que hace el sistema es instruir, no educar) no va a funcionar jamás si el gobierno no destina los recursos suficientes para la operación. Cuánto destina ahora. No lo recuerdo. Pero debe de ser ¿un 5 por ciento del PIB? – cuando debería ser un porcentaje infinitamente mayor. Por lo menos el doble. Y eso no lo va a permitir el tesorero de la federación porque los dineros se destinan para otras cosas más productivas inmediatamente, como los negocios a los que se dedican los miembros de la clase política para aumentar sus caudales. A propósito, me queda claro que de recursos no carecemos. Lo que no sobran son ladrones.

Dice el joven Nuño que uno de los principales objetivos de la “Reforma Educativa” es que en todo el país el sistema ofrezca a los estudiantes una “educación de calidad y no solamente en las grandes ciudades”. Pero, jovencito, ni en las grandes ciudades el sistema está dando una instrucción, que no educación, de calidad. Y lo ve usted en su experiencia propia: el individuo debería aprender a tolerar y usted es intolerante; debería de aprender a saber dialogar, y usted no sabe que es el diálogo, por mencionar dos asuntos sumamente graves. Aquí se usa la policía y a los soldados para “dialogar” con el pueblo. Y en este caso con los maestros, que con toda justicia reclaman sus derechos.

La educación tiene el propósito de ser incluyente, dice usted. Cuándo lo ha sido. “Que no nada más llegue a unos cuantos en las ciudades, sino que llegue a todo el país, y es por eso que estamos haciendo esta transformación y por eso queremos conocer las escuelas”, dijo en su mensaje a estudiantes, padres de familia y maestros.

Me temo que son palabras, joven Nuño. Palabras de discurso. ¿De veras le interesan las escuelas, o está usted sudando su sueldazo como secretario de educación? Yo esperaría que fuera sincero. Que utilizara, en vez de la fuerza pública, el diálogo con los maestros. No todos los maestros son a modo. Dóciles al gobierno, como los afiliados al SNTE. Los hay rebeldes, inconformes, que quisieran ver otro sistema más democrático, más dialogante, más remunerador, más solidario, con ellos, que dedican su vida entera a la escuela. A mí me consta. Mi familia es de maestros y médicos, que estos también instruyen y educan.

Desgraciadamente hay algo que le impide entenderme, comprenderme. Eso se llama orgullo. Y a los maestros inconformes hay que seguir madreándolos, para que aprendan. No sólo en Chiapas. En todo sitio donde se rebelen, empezando con Ayotzinapa. ¿Verdad, joven Nuño? Porque estos desmanes no ocurren en las escuelas de La Salle, o en los Institutos Patria. O en cualquier escuela, o mejor dicho “colegio” para estar a la onda de los ricos que gobiernan este país con el voto de los pobres, a quienes hacen más pobres.

Además, en esta tesitura, a quien de la clase política le interesa que la gente esté educada. Si se educa se va a rebelar y va tumbar al gobierno.

El hecho concreto es que la educación que imparten el Estado, las Iglesias, las familias, salvo raras aves, es una mala educación. Si no fuera así, no habría tanto político ratero, no habría tantas pandillas dedicadas al crimen o al trasiego de drogas ilícitas, no habría tantos violadores y asesinos de mujeres, no habría tantos, tantos machos en este país de lindas mujeres. Ah, y no habría tantas madres creadoras de monstruos machos.